Aprendiendo a manejar el estrés

Si bien en México recién está entrando en vigor la legislación que promueve diversas acciones preventivas desde las empresas para evitar que el estrés afecte la salud de los trabajadores, el tema ya va de avanzada en otros países que, para pronto, consideran como una enfermedad incapacitante al “burn out” o agotamiento laboral, en dónde el estrés, es una de las fuentes principales de este problema que aqueja no sólo la productividad sino a las propias personas.

Existen diversos autores que plantean dos tipos de estrés, uno considerado bueno o positivo, llamado “Eustrés”, que permite propiciar la acción, las actividades, promueve la adaptación a situaciones difíciles, genera un ambiente de competencia, permite a la persona una autopercepción positiva, y en general provoca un efecto general de alegría o satisfacción.

Quizás una mejor forma de explicar el “eustrés” es la historia del pescado japonés que me contó mi amiga y coach Idalia, que menciona que los pescadores en Japón tuvieron que alejarse a días de distancia de la costa para pescar, ante la escasez de peces, y al regresar con el pescado, el sabor no gusto a sus clientes; así que decidieron instalar un congelador a bordo de los barcos, pero al regresar de la pesca tampoco gustó el sabor; así que decidieron instalar un contenedor de agua salada a bordo, para que los peces se conservaran vivos durante el trayecto, y cuál sería su sorpresa, que a sus clientes tampoco les gustó el sabor del pescado; así que se les ocurrió poner en el contenedor de agua un pequeño tiburón, que si bien se comía algunos peces, los mantenía a todos muy activos; al llegar a tierra, el sabor del pescado si fue del agrado de sus clientes.

En otras palabras, cierto nivel de estrés es necesario para mantenernos en forma y condición. Sin embargo, el otro tipo de estrés, denominado “distrés”, es considerado como negativo, ya que provoca cansancio o fatiga, hasta llegar a un desgaste psicológico e incluso provoca un desorden fisiológico, al grado de afectar severamente la salud física o mental, ya sea como agotamiento laboral, o en otras manifestaciones, que también inciden directamente en los accidentes de trabajo.

Aquí lo interesante, es que el Coaching ofrece posibilidades para desarrollar competencias personales en el manejo del estrés, en particular desde la posición del líder, quién tiene la capacidad de influenciar de manera positiva o negativa, desde su estilo de trabajo, y la forma en cómo desarrolla a sus colaboradores.

En mi experiencia, he trabajado con líderes de diversas empresas y organizaciones, que a pesar de los grandes retos o desafíos, han logrado encontrar un estilo que les permitió desarrollar el compromiso y la responsabilidad de sus colaboradores, por decisión propia, en lugar de hacerlo por la vía de la imposición, lo que les facilitó alcanzar sus objetivos, metas laborales, e incluso superar las expectativas de la alta dirección.

Así también, he tenido clientes que después de superar el agotamiento laboral con un especialista de la salud, han encontrado en el Coaching opciones para retomar exitosamente su vida laboral, con mejores herramientas para el manejo del estrés, y encausar su autogestión por el sendero de la calma y la paz espiritual.

¿Qué te parece? Considera el acompañamiento de un Coach profesional de la ICF (International Coach Federation) para desarrollar habilidades en la gestión del estrés y lograr de mejor forma aquello que te propongas.

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