Ante el COVID19 ¿cuál es mi responsabilidad?

Cuando hemos acudido a un espectáculo, como por ejemplo una obra de teatro, las reacciones (emocionales) de las personas pueden llegar a “contagiarnos”, así que, si escuchamos a alguien llorar, puede que nos conmueva más de lo habitual y nos den ganas de llorar; o también, si la mayoría de los asistentes ríe o aplaude, terminaremos riendo o aplaudiendo, como si nos integráramos a una misma emoción.

La pandemia del COVID19, sin lugar a duda, ha desatado una serie de emociones que se han esparcido sensorialmente, incluso a través de las redes sociales, no sólo por la magnitud que muestran las estadísticas del alcance y sus efectos, sino por los sentimientos que se generan en las personas que, ante una amenaza tan súbita y desconocida como lo es este llamado “coronavirus”, provoca que pensemos en implicaciones distintas, tanto por su impacto a nivel macro, llámese humanidad o país, como en el ámbito individual, que en cada persona cobra un significado propio.

Así que, no deben sorprendernos las distorsiones y los desafíos que se presentan en la comunicación, que desafortunada o afortunadamente, rebasan a las fuentes oficiales, y que como un tsunami nos inundan y desbordan con datos e información que simplemente no logramos asimilar, lo que nos lleva a sentir emociones que desencadenan pensamientos que eventualmente nos pueden generar angustia, incertidumbre o hasta pánico.

Y cómo bien nos ha advertido Daniel Goleman, las emociones pueden secuestrarnos, y conducirnos a tomar decisiones inadecuadas, de las cuáles podamos arrepentirnos posteriormente; ante la escaza información confiable y un creciente nivel de incertidumbre de lo que le depara al mundo en el futuro próximo, no resulta descabellado poner atención a nuestras emociones, para que las decisiones que tomemos en verdad nos lleven a la mejor opción.

Desde la perspectiva del Coaching, te recomiendo considerar “el Círculo de influencia y el Círculo de preocupación”. En el primero, tenemos plena y total capacidad de influir, es ahí en dónde está en nuestras manos resolver algo. El segundo, que rodea al primero, está fuera de nuestro alcance, hay poco o nada que hacer, al menos de manera inmediata, y en la frontera de estos dos círculos debemos prestar especial atención para reconocer que sí está en nuestro ámbito de influencia y que no.

En la circunstancia tan desconcertante del COVID19, mi recomendación es que te enfoques en tu círculo de influencia, así que lo primero es que tomes conciencia de cuál es éste. Es posible, que lo que te toca hacer a ti parezca muy básico, sin embargo, es en dónde en verdad puedes influir, por ejemplo: adoptar las medidas sanitarias de higiene personal y de tu espacio físico, alimentarte bien, mantener buena condición física, conservar el distanciamiento social, en fin, todo lo que en verdad está en tus manos, lo que seguro reconoces como tu ámbito de competencia.

Del círculo de preocupación debieras tomar la información indispensable, que te permita entender la situación global, el contexto de la pandemia, y vislumbrar posibles escenarios de futuro, considerando, por ejemplo, que poco o nada podrás hacer por quiénes ya se han contagiado, o incluso por quiénes ya han fallecido alrededor del mundo, mientras que sí podrás hacer mucho por ti y quiénes te rodean, en los alcances de tu círculo de influencia.

En la frontera de estos dos círculos, habrá cosas que no será claro si te toca a ti o no, así que la mejor guía para tomar una buena decisión es revisar cada situación a la luz de tus valores y principios, o quizás baste con dejar que tu intuición te señale el camino, así por ejemplo, te podrás cuestionar si es pertinente para ti difundir mensajes de quedarse en casa, dar recetas para contrarrestar el virus, reclamar al gobierno, buscar la solidaridad económica con quiénes puedan verse afectados, u otro tipo de participación en las conversaciones con tus grupos de interés, incluidas las redes sociales.

En cualquier caso, es importante que te tomes un tiempo y espacio para comprender si están o no dentro de tu círculo de influencia, si lo debas expandir o lo debas contraer, de acuerdo con tus propias necesidades e intereses, así entonces, con mucha calma, sin secuestros emocionales, sin la influencia contextual o sensorial de las redes sociales, podrás tomar mejores decisiones.

Por supuesto que para sortear este tsunami puedes acudir a tu Coach de confianza, quién podrá acompañarte en la toma de conciencia de tu círculo de influencia, para identificar lo que en verdad está en tus manos y que, de esta forma, tomes el control de lo que es tu responsabilidad, sin distracciones, ni desperdicios de energía y sin desbordamientos emocionales. Mi recomendación, como siempre, es que acudas a un Coach de la ICF (International Coaching Federation).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
1
¡Hola! ¿En qué podemos ayudarte?
¡Hola!
¿En qué podemos ayudarte?