La felicidad desde hoy.

En su libro “Roverismo hacia el éxito”, Lord Robert Stephenson Smyth Baden-Powell of Gilwell, mejor conocido en el movimiento Scout como “B.P.”, nos plantea que, desde una edad temprana pues el libro está dirigido a jóvenes, podemos ver la vida como un río que tiene escollos que podemos ir librando, obteniendo cosas buenas, del lado positivo de los mismos, y evitar en lo posible caer o librarnos de las trampas del lado obscuro, para poder llegar al mar de la felicidad, aunque nos menciona con claridad que “a nosotros se nos han dado brazos, piernas, cerebro y ambiciones con las que podemos ser activos; y es la actividad más que la pasividad la que cuenta en la obtención de la Felicidad” lo que deja ver que la felicidad está en la acción; así también, B.P. nos dice “la verdad es que no hay que posponer la felicidad para el futuro…”, por lo que su arenga me parece muy vigente en estos tiempos: hay que ponerse a trabajar en la felicidad desde hoy y para siempre.

Si bien, desde la perspectiva de vida, y más en la juventud, pareciera entendible la búsqueda de la felicidad como un quehacer humano y continuo, la mecanización y quizás hasta la estandarización de los procedimientos en las empresas y organizaciones, hacen parecer muy ajena la felicidad al ámbito laboral. Nada más erróneo que eso. Si las personas, de carne y hueso, humanos a más no poder, son quiénes colaboran en una compañía, no habría razón para no pensar en que el trabajo sea un componente relevante de su felicidad, sin embargo, es posible que, hasta años recientes, no se hubiese considerado como una estrategia empresarial fomentarla abierta y decididamente.

En mi experiencia personal, en distintos momentos de mi vida laboral, he tenido la oportunidad de influir en qué hacer, cómo hacerlo y con quién, entre otras variables, lo que me ha permitido desarrollar equipos de trabajo que, con independencia de los resultados obtenidos, me hicieron sentir satisfecho, y por lo que pude platicar con quiénes estuvieron involucrados, también experimentaron esa sensación de satisfacción, que hasta podríamos llamar felicidad.

Para mi deleite personal, he podido constatar como viene creciendo el interés de las empresas mexicanas en tener un mejor clima laboral, en ser consideradas como un buen lugar para trabajar, en procurar de diversas formas espacios para que los colaboradores puedan tener opciones que les permitan estar mejor en el trabajo. Recientemente, la Secretaría del Trabajo emitió la norma STPS-NOM-035 relativa a la identificación de los factores de riesgo psico-social, que seguramente estará enfrentando su primera gran prueba general con los desafíos de la pandemia del COVID-19.

Así que, en este contexto, resulta sumamente indicado hacerse de los servicios de un Chief Happiness Officer (CHO), que ayude a una empresa u organización, a darle viabilidad a este objetivo cotidiano y continuo de la Felicidad (con mayúscula, como la escribe B.P.), para que los trabajadores tengan mayores probabilidades, asumiendo su responsabilidad y compromisos propios en el tema, lo que permitirá generar una cultura laboral muy distinta, que será percibida por los clientes o usuarios de la organización.

Llevamos siglos demasiado pendientes de lo tangible, midiendo y analizando lo material, y de alguna manera hemos descuidado la parte humana, pues la intangibilidad de la felicidad no significa que no pueda existir, o que no se pueda promover, incluso en el ámbito laboral. La necesidad ahí está, desde siempre, pues somos y seremos humanos, aunque poco estemos acostumbrados a trabajar cotidianamente en lograr nuestra propia felicidad.

Un CHO es un socio de negocio, que podrá ayudarte en fortalecer la planeación de la empresa desde la perspectiva del valor de las personas, con un interés genuino en el bienestar de los trabajadores, acorde a las circunstancias y realidades de la empresa u organización, además de lograr la alineación estratégica necesaria para armonizar cotidianamente, a través de políticas del bienestar, el ambiente de trabajo y la cultura empresarial, necesarios para habilitar mayores posibilidades para la felicidad de los empleados.

Contrata desde ya a tu CHO y empieza a diseñar el bienestar inmediato y futuro del alma de tu empresa: tus colaboradores.

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