Trascender importa

Decía la Madre Teresa de Calcuta que “hay muchas personas dispuestas a hacer grandes cosas, pero hay muy pocas personas dispuestas a hacer las cosas pequeñas”. Y es que, sin duda alguna, en nuestra naturaleza humana está el deseo de trascender, aunque habitualmente no sabemos como lograrlo, y nos dejamos llevar por lo que se alcanza a ver, pero cuándo logramos observar los detalles, podemos encontrar lo que en verdad nos permita ir más allá de nuestra propia existencia.

Y no se si debido a su juventud, o a qué pertenecen a la llamada generación “Millennial”, he tenido la oportunidad de trabajar con clientes, en su mayoría jóvenes, con un fuerte interés de hacer cosas que trasciendan, ya no se trata sólo de tener un trabajo, o ganar dinero, sino también de tener algún tipo de impacto positivo en su comunidad, en el medio ambiente o en la humanidad.

Una amiga coach, quién se ha especializado en el tema de autoestima, me decía que cuándo una persona logra tener un buen nivel de confianza en sí mismo, va a buscar trascender buscando el bien de los demás, así que es muy probable que la Madre Teresa de Calcuta haya tenido un muy elevado nivel de autoestima, así como muchos otros líderes humanitarios, muchos de ellos voluntarios y mucho menos conocidos, que sin embargo su legado se percibe en la vida cotidiana.

Así que en ocasiones es de lo más natural, que cuando una persona, como ha sucedido con algunos de mis clientes, empiezan a sentirse más confiados y elevan su autoestima, empiezan a encontrar (o a diseñar) su razón de ser, que a su vez, es la que puede llevarlos a trascender; o bien, al empezar a plantearse metas de vida, y construir ese diálogo interno, sincero y directo, tan necesario para descubrir que hay cosas, quizás muy sencillas, que no habían identificado como las que en verdad llenan de felicidad sus corazones.

En particular, me he encontrado con un sólido deseo de ayudar a los demás, que en principio puede causar dos preocupaciones, en extremos aparentemente opuestos; por un lado, hay quiénes consideran que no están preparados para ayudar a otros y, por otro lado, que ayudar a otros no genera ningún beneficio, en particular económico; así qué, tratándose de personas jóvenes, quizás pueda ser comprensible uno como el otro: no tener experiencia y querer hacerse de un patrimonio.

No obstante, vemos que ocupaciones y profesiones emergentes, como el propio Coaching, pueden combinar estos dos aspectos aparentemente ajenos: ayudar a los demás y generar ingresos. También implica romper con viejos paradigmas y tener el valor, y la creatividad, de plantearse formas de vida innovadoras, que combinen estos u otros ámbitos, de acuerdo a los valores y la razón de ser de cada persona.

¿Te parece difícil de creer? Quizás debas probar participar en un proceso de Coaching, por supuesto con el acompañamiento de un Coach profesional de la ICF (International Coach Federation) y lograr trascender para bien de la humanidad.

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